El método viejo era: traducir una cadena, enviarla, pasar a la siguiente. El nuevo fue trabajar en bloques de diez, releer las diez completas antes de mandar nada, y recién ahí enviarlas todas. Suena a un cambio menor pero bajó muchísimo la cantidad de cosas que después tuve que volver a arreglar.

La razón es simple y se ve en la captura: leídas juntas, las inconsistencias saltan solas. “Cantidad: 3” y “Cantidad: 1” con el mismo formato se ven bien; si una dijera “Cant. 1” lo detectás en dos segundos. Leídas de una en una y con veinte minutos de diferencia, no lo notás nunca.
En esta etapa también me metí con una sección que había estado esquivando: los textos de configuración, pagos y correos del plugin. Son cadenas largas, con explicaciones técnicas y referencias a rutas del menú. Las había dejado de último porque sabía que iban a ser lentas, y sí lo fueron: algunas me tomaron cinco o seis minutos cada una.
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