La primera cadena traducida

Lo primero fue filtrar. El editor de GlotPress permite mostrar solo las cadenas sin traducir, que es donde uno realmente hace falta. Sin ese filtro uno queda navegando entre 678 páginas de resultados sin criterio ninguno. Con el filtro puesto, arranqué por lo más corto: etiquetas de botones, nombres de campos, textos de una o dos palabras.

Una sola palabra, “Wishlist”, y me tomó como cuatro minutos. No porque no supiera qué significa, sino porque me puse a revisar todo lo que la pantalla ofrecía antes de escribir nada.

Lo que aprendí de esa primera cadena:

El contexto importa más que la palabra. Debajo del texto original aparece un campo Context que aquí decía block keyword. Eso significa que la palabra no es un título visible, es una palabra clave del buscador de bloques del editor.

La memoria de traducción sugiere, pero no decide. El panel de abajo me ofrecía dos opciones con 100 % de coincidencia: “Lista de deseos” y “Lista de favoritos”. Las dos son correctas en relación.

Le di a Suggest y la cadena quedó enviada, en estado de espera. No aprobada: enviada. Entendi que esto no dependía solo de mí y de que iba a tener que acostumbrarme a trabajar sin saber de inmediato si lo estaba haciendo bien.

Terminé esa primera sesión con todas las cadenas mandadas y con la duda de si me las iban a devolver todas o solo algunas.

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